No solo
el tiempo mide el esfuerzo en una competición sino también he descubierto q el
evento deportivo en el que se esta en continua pelea con los factores numéricos
, inventados por nosotros mismos como los minutos, segundos o números de
pulsaciones por minuto existe un factor que a veces despreciamos son las
emociones que nos rodean y penetran en nuestra piel como si fueran ondas
electro-magnéticas que sacuden nuestro eje neuronal llegando a producir
trastornos físicos sin nuestro consentimiento , “gallina de piel” o un escape
de sudor del lagrimal .
La marca del registro de la prueba son solo símbolos que se nos acabará olvidando en la primera
bocacalle estrecha si antes no lo apuntamos en la libretilla para mirarlo
una y otra vez. El recuerdo de las sensaciones que hemos tenido el día de la prueba,
en animar al compañero de fatiga, aplaudir a los voluntarios al llegar a la línea
de llegada, ver la cara de felicidad de la familia al acabar y como en estos
momentos se comparte la felicidad y la alegría;
se dispara en cualquier momento sin tener que apuntarlo en la dichosa
libretilla y vuelves a sudar por el lagrimal aunque estés sentado en el sofá.
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